miércoles 16 de enero de 2008

Pizarro: Un ejemplo de capitalismo irresponsable.

El “fichaje estrella” del PP se embolsó 15 millones de euros a su salida de Endesa a pesar de su gestión mediocre guiada por intereses políticos.

Ayer se hizo pública la noticia de que el ex Presidente de Endesa, Manuel Pizarro, acompañará a Mariano Rajoy como número 2 en la lista del PP de Madrid para las Elecciones Generales. Se supone que el objetivo de su inclusión es dotar al partido de la oposición de una figura económica capaz de medirse con Pedro Solbes ahora que la economía ha entrado en la agenda política de la derecha.

Sin embargo, ¿es Pizarro realmente un buen gestor económico? Su trayectoria permite afirmar más bien lo contrario. Su principal cargo de responsabilidad al frente de la empresa privada fue el de Presidente de Endesa, en la cual entró de la mano de José María Aznar, el mismo “liberal” que tras privatizar empresas públicas (véase el caso de Telefónica) las puso en manos de sus amigos.


Pues bien, el señor Pizarro saltó a la escena política nacional por su fiera oposición a la OPA de Gas Natural sobre Endesa, en un pésimo ejemplo de politización empresarial y de victimismo económico al más puro estilo de la Rumasa de Ruiz Mateos. Todos recordamos el resultado: tras fracasar en su intento y después de haber dejado por los suelos la imagen de Endesa, se fue de la empresa no sin antes cobrar una “indemnización” de 15 millones de euros (2.500 millones de pesetas).

Decía en el título del post que el de Pizarro es un ejemplo de capitalismo irresponsable, ya que se une a la larga lista de empresarios que tras haber fracasado al frente de algún proyecto no sólo no dimiten por responsabilidad personal, sino que se recompensa su incompetencia con cantidades astronómicas dejando en entredicho los principios de esfuerzo y mérito personal que supuestamente defienden los apologistas del liberalismo económico más descarnado.

Así que ahora habrá que preguntarle a Rajoy cómo va a cumplir su propósito de gobernar “para las personas” si a la vez que se opone a la subida de las pensiones y los salarios confía en gestores empresariales mediocres cuyo único mérito es haberse ido con miles de millones bajo el brazo a costa de sus accionistas.